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Las startups europeas capean con éxito la crisis aunque con retos pendientes de resolver

Barcelona gana posiciones y se sitúa entre las ciudades preferidas para los emprendedores europeos en el último año

Elegir una buena ubicación para emprender es vital para el éxito de cualquier proyecto. Más allá de que se requiera o no la apertura de un local comercial abierto al público, escoger una localización adecuada puede ejercer un efecto positivo muy favorable en campos como la logística, la captación de talento, la identificación de aliados dentro y fuera de la cadena de valor o una mayor visibilidad y notoriedad de la marca. Y, todo ello, junto a la posibilidad de optar al estímulo en forma de ayudas directas o de subvenciones que provengan desde el ámbito público.

En este sentido, la encuesta anual que elabora desde hace cinco años Startup Heatmap Europe, bajo el título ‘The power of the ecosystem’ aporta una radiografía clarificadora sobre qué ciudades son las más atractivas para iniciar un negocio en Europa desde el punto de vista de los propios emprendedores. Para esta ocasión, si cabe, el valor de las respuestas (alrededor de 1.300) es mayor que en otras ocasiones, puesto que fueron recopiladas entre abril y agosto de 2020, es decir, durante los momentos más complicados de la reciente pandemia global por coronavirus, debido a las medidas de confinamiento estricto que se estaban llevando a cabo en la mayoría de las economías del continente.

De hecho, una de las conclusiones más llamativas es que, a diferencia de lo que ocurrió en otras ocasiones, donde predominó un cierto inmovilismo, en el ranking de las 20 ciudades favoritas para los emprendedores hay 15 cambios con respecto a la anterior edición del informe. París, por ejemplo, que siempre se había mantenido dentro de las cinco primeras, desaparece de las posiciones de privilegio, siendo superada por otras urbes, como Múnich o Lisboa. Además, también resulta reseñable que siete ciudades logran alcanzar, al menos, un 10% de los votos, lo que subraya la notable diversificación de centros de emprendimiento de nivel que existen repartidos en el Viejo Continente.

Berlín, una vez más, consolidó su liderazgo obteniendo votos de emprendedores de 29 países diferentes, seguida de Londres, que parece haber sentido de forma leve las consecuencias de la materialización del Brexit, tras caer un punto respecto al año anterior, principalmente motivado por el descenso en los votos de los propios emprendedores británicos que, precisamente, han cambiado sus preferencias hacia otros enclaves continentales, sobre todo, alemanes y franceses. Ámsterdam y Barcelona son las únicas ciudades que, aunque a cierta distancia, se acercan a los líderes, tanto en número de votos como en la diversidad de la procedencia de los mismos. Múnich, tras ganar dos puntos con respecto a 2019, completa el quinteto de cabeza.

Más competencia pero peor acceso a la financiación

Otro de los puntos relevantes del informe es analizar cómo estiman los emprendedores que están de bien conectadas las ciudades con el ecosistema global de startups, destacando que Londres, Tel Aviv y Múnich gozan de una calificación extremadamente alta, por encima del 86%. Esto indica, según los autores del informe, unas sinergias mayores entre las nuevas empresas a nivel internacional, lo que aumenta de manera significativa sus posibilidades de supervivencia y de crecimiento. Además, subrayan, se ha logrado incrementar la financiación global para estas entidades un 14% en 2020, hasta los 46.300 millones de euros. Esta coyuntura favorable le ha permitido a Europa poseer en la actualidad 6 ecosistemas unicornio, es decir, con inversiones totales que superan los 1.000 millones de euros anuales.

Retos de futuro

Sin embargo, el documento resalta algunos importantes desafíos para las startups europeas de cara a los próximos años. Uno de los más destacados es que, a pesar de un 2020 positivo, cada vez un número creciente de emprendedores europeos decide iniciar su proyecto de negocio en el extranjero, debido a una mayor facilidad en el acceso a la financiación y a las mejores ayudas que reciben por parte de otras Administraciones. En esta línea, existe la duda de cómo realmente afectará a medio y largo plazo la salida de Reino Unido de la Unión Europea, sobre todo, desde el punto de vista de la captación de inversores desde la City londinense.

Otras amenazas reseñadas son el aumento en la discriminación contra las mujeres, que ascendió a 3.000 millones de euros en 2020 (las nuevas empresas con mujeres en el equipo fundador solo atrajeron el 8% de las inversiones totales durante el año), el descenso cercano a un 50% en la tasa de internacionalización de las startups europeas y que, en los países continentales emergentes, cayó en un 58% la creación de nuevas compañías, posiblemente como consecuencia de los efectos económicos que ha dejado tras de sí la pandemia.

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